Andrés Cisneros

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lanzó un mensaje contundente frente a las recientes tensiones internacionales: “Ningún gobierno se atrevería a violar nuestra soberanía”. La declaración reafirma la postura de su administración de no permitir injerencias extranjeras en asuntos internos del país.

Sheinbaum destacó que México mantiene relaciones diplomáticas abiertas y de cooperación con diversos países, pero siempre bajo el principio de respeto mutuo. “Podemos dialogar y colaborar, pero jamás aceptaremos imposiciones que vulneren nuestra independencia como nación”, señaló.

El comentario ocurre en un contexto marcado por la política de seguridad en la región, los señalamientos sobre cárteles y la presión estadounidense para intensificar estrategias conjuntas. La mandataria dejó claro que México enfrentará sus propios retos con sus instituciones y bajo sus reglas.

En su mensaje, recordó que la historia de México está marcada por la defensa de la soberanía y que no existe mayor responsabilidad de un gobierno que garantizarla. “El respeto a nuestro pueblo y a nuestro territorio no está en negociación”, puntualizó.

Analistas interpretan esta declaración como una respuesta firme a discursos que buscan justificar intervenciones bajo el argumento de seguridad. México, insistieron, debe fortalecer su capacidad interna sin caer en dependencias que comprometan su autonomía.

El posicionamiento de Sheinbaum reafirma la línea de continuidad con la política exterior tradicional del país: cooperación sí, subordinación no. En un mundo multipolar y en medio de crisis internacionales, México busca consolidarse como un actor con voz propia.

La presidenta concluyó señalando que el gobierno está comprometido con la seguridad y el bienestar de los mexicanos, y que ese compromiso será defendido dentro de un marco de soberanía absoluta.