Autor: Angel Rivera

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó categóricamente haber promovido o alentado protestas violentas en Los Ángeles, Estados Unidos, luego de que ciertos sectores mediáticos y políticos buscaran vincularla con las recientes manifestaciones registradas en esa ciudad. Desde Palacio Nacional, Sheinbaum calificó las acusaciones como “calumnias sin fundamento” y reafirmó su compromiso con la paz y el respeto entre las naciones.

“Jamás he alentado ningún acto de violencia, ni en México ni en ningún otro país. Mi trayectoria habla por sí sola”, declaró la mandataria durante su conferencia matutina. Asimismo, recalcó que quienes la acusan intentan desviar la atención de los verdaderos problemas sociales que enfrentan comunidades latinas en Estados Unidos, muchas de las cuales han salido a protestar por condiciones de discriminación y abuso policial.

La polémica se originó luego de que un grupo de manifestantes con pancartas alusivas a la Cuarta Transformación se manifestaran en Los Ángeles, algunos de los cuales terminaron enfrentándose con cuerpos policiales. Aunque no existe evidencia de que dichas acciones fueran organizadas o financiadas por el gobierno mexicano, voces conservadoras en EE.UU. han exigido una postura firme del gobierno mexicano sobre el tema.

Sheinbaum respondió enfatizando que su gobierno no se involucra en asuntos internos de otros países, y pidió respeto a la soberanía de México. “Creemos en la autodeterminación de los pueblos y rechazamos cualquier intento de politizar movimientos sociales legítimos para fines propagandísticos”, añadió.

Desde el ámbito diplomático, la Secretaría de Relaciones Exteriores reiteró que no hay ninguna intervención oficial del gobierno mexicano en las manifestaciones de California. Por el contrario, han ofrecido asistencia consular a ciudadanos mexicanos que pudieran haber sido detenidos, siempre en el marco de los tratados internacionales.

Analistas coinciden en que la acusación contra Sheinbaum responde más a intereses políticos que a hechos comprobables. En medio de un contexto electoral en Estados Unidos y un resurgimiento de discursos antimigrantes, México vuelve a posicionarse como blanco de narrativas externas que buscan dañar su imagen y la de su presidenta.