Daniel Hernández Sánchez La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el brote de sarampión detectado en el país se encuentra bajo vigilancia epidemiológica y que el Gobierno federal confía en poder contenerlo de manera oportuna, especialmente ante la cercanía de la Copa Mundial de la FIFA 2026, evento que colocará a México bajo la atención internacional. El mensaje oficial apunta a la tranquilidad, pero también subraya la importancia de reforzar la vacunación y la prevención como ejes centrales de la estrategia sanitaria. El contexto no es menor. México será una de las sedes del Mundial y recibirá a miles de visitantes extranjeros, lo que implica una presión adicional para el sistema de salud pública. Las autoridades han reiterado que los casos identificados se mantienen focalizados y que los protocolos de control, rastreo y vacunación están activados. La narrativa institucional busca evitar alarmismos, pero reconoce que el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa que exige respuestas inmediatas y coordinadas. El sarampión, aunque prevenible mediante vacunación, ha registrado rebrotes en distintos países en los últimos años, principalmente por la disminución en coberturas de inmunización tras la pandemia de COVID-19. En este escenario, el desafío para México no es únicamente sanitario, sino también logístico y comunicacional. Garantizar esquemas completos de vacunación y reforzar campañas informativas será clave para blindar al país antes del arranque del torneo internacional. Desde el ámbito político, la postura presidencial envía un doble mensaje. Por un lado, proyecta confianza en la capacidad institucional para atender la situación. Por otro, reconoce implícitamente que la salud pública se convierte en un componente estratégico cuando el país organiza eventos globales. El Mundial no solo es una vitrina deportiva, sino también un escaparate de infraestructura, seguridad y solidez institucional. Especialistas en epidemiología han señalado que el control del sarampión depende, en gran medida, de alcanzar altos niveles de cobertura con la vacuna triple viral (SRP). En este sentido, el Gobierno ha enfatizado que se reforzarán jornadas de inmunización y se mantendrá la vigilancia en puntos estratégicos, particularmente en zonas con mayor concentración poblacional o movilidad internacional. La experiencia internacional demuestra que los grandes eventos deportivos suelen ir acompañados de planes especiales de salud pública. En México, la coordinación entre autoridades federales y estatales será determinante para garantizar que el brote no escale ni afecte la imagen del país ante el mundo. La prevención, más que la reacción, será el verdadero termómetro del éxito. El reto es claro: demostrar que México puede organizar un evento de talla mundial sin comprometer la seguridad sanitaria de su población ni de los visitantes. Más allá de la coyuntura, el episodio también recuerda la importancia de mantener esquemas de vacunación sólidos y permanentes, no solo en momentos de emergencia, sino como política pública constante. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura de Sismo Político News. Este portal no se hace responsable por el contenido, veracidad o interpretación de los artículos publicados. Navegación de entradas Jornada laboral de 40 horas: un giro histórico en la política laboral mexicana “La Moreniza”: soberanía, industria y liderazgo en el Episodio 38