Raúl Castañeda

La historia del PRI (Partido Revolucionario Institucional) ya es conocida por todos los mexicanos, podrán odiarlo y hacerlo responsable de todos los males que hoy enfrenta el país, como si de un chivo expiatorio se tratara, lo que todos olvidan es que en realidad, así cómo hoy una gran cantidad de ciudadanos defienden a MORENA y a sus militantes (la mayoría expriistas) también lo hacían en el pasado con el PRI. En esta ocasión no entraré en la discusión sobre si MORENA ahora es el nuevo PRI y el debate que existe por sus paralelismos, por ahora sólo me concentraré en cómo el tricolor ha llegado a su punto más bajo y es ahora un “dinosauro apunto de extinguirse”.

¿Cómo fue que el que alguna vez fue el partido más grande y poderoso del país se convirtió en una burla y no es ni siquiera una sombra de su pasado? Para entender la decadencia del partido hay que volver al año 2018.

La controversial administración de Enrique Peña Nieto fue el principio del fin; con sucesos que marcaron a la nación y que causaron polémica cómo ‘Ayotzinapa’, ‘El Gasolinazo’, ‘La Casa Blanca’ o ‘La Estafa Maestra’; llevó a que el hartazgo de la población hacia el tricolor llegara a su punto de quiebre y el 01 de julio del 2018 el pueblo mexicano votó en masa por MORENA o más bien por Andrés Manuel López Obrador, teniendo la esperanza de que ahora si de verdad las cosas cambiarían (ya sabemos que no es cierto pero ese es tema para otro día). Pero la historia del fin del partido tricolor apenas empieza aquí, tras una elección desastrosa y un resultado humillante el PRI había quedado herido y con el orgullo golpeado; llegando al año 2019 era hora de que el partido más importante e influyente de la historia moderna del país tomara un nuevo rumbo ¿Y qué fue lo que hizo la militancia? ¿Escogieron a Ivonne Ortega por su trayectoria y carácter de liderazgo para retomar el rumbo? No, en su lugar “eligieron” o más bien le regalaron la dirigencia nacional a Alejandro Moreno; es aquí cuando empieza la verdadera caída del PRI.

Alejandro ‘Alito’ Moreno Cárdenas antes de ser la figura que hoy todos conocen fue gobernador de Campeche o al menos lo intentó, ni siquiera completó el periodo cómo gobernador cuando buscó hacerse de la dirigencia nacional del PRI; Pero, ¿Qué razones tendría para dejar una gubernatura?, el cual es un puesto muy bueno dentro de la política; bueno en estos últimos días se han dado a conocer ciertas prácticas ilegales que se cometieron en Campeche entre los años 2015-2019 mismo periodo en el que fue gobernador y más aún que de todo Alito es el señalado cómo el hombre directamente responsable; aún así logró huir cómo los roedores y tras hacerse con la presidencia del PRI en unas polémicas elecciones internas que llevaron a su más cercana competidora Ivonne Ortega a renunciar a su larga militancia Priista; y en el año 2021 Alejandro Moreno se hizo diputado federal plurinominal obviamente porque sabe que nadie con sentido común votaría por él ni para dirigir un preescolar y eso solamente para obtener el famoso fuero que ha salvado a los políticos más corruptos de tocar la cárcel pero esto no sería todo, Alito necesitaba asegurar la supervivencia de su “carrera política” y no tener ni siquiera que ser investigado por la fiscalía; para no perder su fuero hizo un pacto con el ‘Jefe Máximo’ de MORENA- AMLO.

El pacto de impunidad entre Alito y López Obrador sirvió para posicionar a MORENA cómo la primera fuerza política del país y también para hundir al PRI hasta el fondo de la política mexicana de una manera muy simple: vendiendo las gubernaturas.  

Desde la llegada de Alito cómo dirigente el PRI ha perdido 11 gubernaturas en total, dejando de ser la mayor fuerza política en el país y pasándole esa “estafeta” a MORENA, tan sólo en el año 2021 el tricolor perdió 8 gubernaturas (Campeche, Colima, Guerrero, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Zacatecas y Tlaxcala); posteriormente en 2022 perdió Hidalgo y Oaxaca; y en el año 2023 perdió a su bastión más grande y la que es considerada la ‘joya de la corona’ el Estado de México que fue gobernado cerca de 100 años por el PRI; en este punto se esperaría que la militancia retirara del cargo a Moreno pero no fue así, su grupo político sólo se fortaleció y llevó a la salida de más priistas de renombre dentro de la institución.

Pero el populismo de MORENA y AMLO no fueron lo que acabaron con el PRI sino que requirieron de ayuda del propio tricolor para lograr todo ese avance en tan poco tiempo, al final si la dirigencia del PRI hubiese tenido más orgullo y dignidad hubiesen peleado esas gubernaturas y MORENA no podría haber ganado en todas, estados cómo Sonora, Colima, Hidalgo y obviamente el Edo. Mex. No habrían dejado de ser priistas sin que alguien vendiera esas gubernaturas, obviamente los propios exgobernadores tuvieron que ver en eso pues no es casualidad que hoy día ocupen cargos dentro de MORENA o tal vez alguno de sus aliados cómo PT o el parasitario Partido Verde o que sean embajadores en algún país europeo o simplemente que si en algún momento se les acusaba e investigaba por algún delito ahora se haya borrado toda sospecha e investigación, pero detrás de todo hay un hombre responsable y es Alejandro Moreno Cárdenas quien tiene y tendrá en su poder al PRI hasta que este desaparezca cómo su “hijo primogénito” el PRD (que también fue fundado y mantenido por expriistas principalmente cómo ahora lo es MORENA).

Al final es simple unir los puntos, Alito no tocará la cárcel, ostentará cargos públicos aunque no por elección cómo diputado o senador plurinominal y sin importar cuantas pruebas haya en su contra suficientes para quitarle el fuero y someterlo a investigaciones judiciales es algo que no pasará pues gracias a él MORENA es ahora  ‘El Nuevo PRI’ sólo que con otro nombre y otro color, muy seguramente para 2030 cuando el PRI deje de existir veremos a Alito pedir posada en MORENA y tendrá las puertas abiertas pues el ahora partido oficial le está agradecido por hundir a lo que pudo ser un obstáculo para empezar su “dictadura perfecta” cómo sólo los priistas o ahora expriistas lo saben hacer.