Ximena Solís El presidente colombiano, Gustavo Petro, encendió este martes una crisis diplomática al acusar a Perú de haber “copado un territorio que pertenece a Colombia” en la región amazónica, violando el Protocolo de Río de Janeiro de 1934, el acuerdo que puso fin a su histórico conflicto limítrofe. Petro denunció que la isla de Santa Rosa, situada en el río Amazonas, ha sido convertida por Perú en un nuevo distrito con capital propia, en una zona que, según él, aún corresponde en buena parte a Colombia. Alegó también que esa acción podría amenazar la viabilidad de Leticia, puerto clave colombiano en la frontera, al reducir su acceso al cauce principal del río. Como gesto simbólico, el presidente anunció que trasladará la celebración del 7 de agosto, día de la Batalla de Boyacá, a la ciudad amazónica de Leticia, en lugar del tradicional departamento de Boyacá, como señal de firme defensa de la soberanía nacional. Los tratados internacionales entre Colombia y Perú —particularmente los firmados en 1922, 1929 y el Protocolo adicional de 1934— establecieron que la frontera debe seguir el thalweg, la línea más profunda del río Amazonas. Aunque Perú afirma que la isla surgió naturalmente tras la delimitación y que su administración sobre ella data de largo tiempo, Bogotá sostiene que la reciente ley que promueve el Distrito de Santa Rosa es un acto unilateral que altera los límites acordados. Poco después, la Cancillería peruana respondió con una nota diplomática de protesta, insistiendo en que la isla forma parte del Perú desde hace casi un siglo y que la medida legislativa simplemente confirma la aplicación de obligaciones vigentes legalmente. La tensión entre ambos países creció desde 2022, cuando las relaciones diplomáticas ya se habían deteriorado tras la destitución del expresidente Pedro Castillo en Perú. Ambos gobiernos operan con encargados de negocios desde entonces Navegación de entradas Suecia, Noruega y Dinamarca donan 500 millones de dólares a fondo de la OTAN para enviar armas de EE.UU. a Ucrania Budokan de México: disciplina, tradición y orgullo poblano