Ximena Solis

Ciudad de México. Este domingo 1 de febrero de 2026, Adán Augusto López Hernández presentó su renuncia como coordinador de la bancada de Morena en el Senado de la República y como presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), en una decisión que fue oficializada en la reunión plenaria de los senadores de su partido. En su lugar, el legislador Ignacio Mier Velazco fue electo por sus compañeros para conducir la agenda parlamentaria de la fracción mayoritaria y presidir el órgano que define las prioridades legislativas en el Senado mexicano.

La salida de López, actual senador por Tabasco, se da en un contexto político complejo para Morena, no sólo por la antesala del arranque del segundo periodo de sesiones, sino también por las persistentes críticas públicas sobre su gestión y la percepción ciudadana que se ha generado alrededor de su figura. Oficialmente, López Hernández aseguró que su decisión responde a la intención de enfocarse en labores políticas de terreno rumbo a las elecciones de 2027, con el objetivo de fortalecer el proyecto del partido en las circunscripciones con mayor padrón electoral. Aclaró que no solicitará licencia ni asumirá otro cargo, sino que continuará como senador activo.

Sin embargo, para varios sectores de la opinión pública y la oposición, la salida de Adán Augusto se produce también en el marco de las polémicas más duras que ha enfrentado su trayectoria reciente. Uno de los principales señalamientos se refiere a su gestión como gobernador de Tabasco (2018-2021), en la que designó como secretario de Seguridad a Hernán Bermúdez Requena, quien posteriormente fue identificado como presunto líder de la organización criminal conocida como La Barredora y fue detenido en Paraguay en septiembre de 2025. La relación política entre López y Bermúdez ha sido objeto de críticas y cuestionamientos sobre si, como jefe político local y luego federal, tuvo conocimiento de las actividades ilícitas del exfuncionario bajo su mando.

La polémica se intensificó con la presentación de denuncias formales y solicitudes de juicio político en su contra por parte de opositores, que lo acusan de permitir redes de corrupción y presuntos vínculos con actividades criminales durante su gobierno en Tabasco, así como por omisiones al nombrar a altos mandos de seguridad sin escrutinio adecuado. Aunque López siempre ha negado cualquier implicación personal y afirmó su disposición a colaborar con las autoridades, estos señalamientos han complicado la narrativa de una gestión limpia y profesional.

La figura de Adán Augusto también ha sido ampliamente debatida en el espacio público por casos adicionales, como investigaciones periodísticas sobre posibles irregularidades en la compra y distribución de recursos en acciones públicas, que, aunque no han sido sujetas a procesos penales, han contribuido a un clima de desconfianza en algunos sectores.

Contrario a esa percepción, Ignacio Mier Velazco, quien asume ahora la coordinación en el Senado, llega con una trayectoria larga dentro de las filas de Morena y una experiencia parlamentaria consolidada. Senador por Puebla desde 2024, Mier ha sido diputado federal y coordinador de bancada en otras etapas legislativas, lo que le otorga un conocimiento profundo de la dinámica parlamentaria. Su nombramiento representa una apuesta por la estabilidad interna de la bancada y por un liderazgo más orientado hacia la consolidación de la agenda legislativa del partido en este tramo crucial del sexenio.

Este cambio al frente de la Jucopo también reconfigura, aunque de forma indirecta, las influencias y balances de poder dentro de Morena, pues figuras políticas de amplio peso y trayectoria nacional —como su primo Alejandro Armenta, quien ha tenido presencia destacada en la escena política poblana y nacional— se sitúan ahora en un contexto donde las jerarquías internas pueden transformarse conforme se acercan las decisiones electorales de 2027 (donde Armenta mantiene perfil competitivo en su carrera política). La llegada de Mier al liderazgo parlamentario podría implicar una mayor centralización de poder legislativo en su figura, en comparación con la de otros actores políticos dentro del partido.

El relevo en la coordinación de Morena en el Senado ocurre en un momento clave para la agenda política nacional: se avecinan debates relevantes como la reforma electoral y otras iniciativas que definirán la dirección de la política pública en seguridad, economía y justicia en un entorno de polarización creciente. El nuevo presidente de la Jucopo tendrá la responsabilidad de conducir las negociaciones internas y con otras fuerzas políticas para avanzar las prioridades del gobierno federal y del partido, al tiempo que debe gestionar la percepción pública de un partido que enfrenta tensiones internas y desafíos de legitimidad.

Con este movimiento, Morena busca una etapa de mayor cohesión y proyección estratégica en el Senado, mientras la oposición continúa capitalizando las disputas y controversias pasadas para generar presión pública y plantear alternativas políticas. En ese marco, la transición de liderazgo parlamentario es, más que un simple cambio de nombres, un reflejo de los ajustes de poder que se producen en la política mexicana de cara a uno de los momentos electorales más decisivos del próximo lustro