Autor: Daniel Hernández Sánchez

A medida que se acerca la revisión sexenal del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el gobierno mexicano y el Senado de la República se han pronunciado con firmeza: el país está preparado para afrontar este proceso con seriedad, visión estratégica y plena soberanía.El senador Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política, expresó recientemente que México no solo ha cumplido con sus compromisos establecidos en el tratado, sino que también se encuentra en condiciones de defender sus intereses económicos y productivos frente a cualquier intento de presión por parte de sus socios comerciales. La revisión del T-MEC, programada para 2026, será una oportunidad para fortalecer el acuerdo trilateral, pero también podría convertirse en un espacio de tensiones si no se maneja con diplomacia y firmeza.Desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020, México ha impulsado importantes reformas en materia laboral, energética y ambiental para alinearse con los estándares pactados. No obstante, las diferencias en temas clave —como la política energética nacional, el cumplimiento de condiciones laborales o las reglas de origen en la industria automotriz— han provocado controversias que aún siguen abiertas. A pesar de ello, el país ha mantenido una actitud de cooperación y apertura al diálogo, sin renunciar a su derecho soberano de definir su política interna.La posición de México es clara: buscará que la revisión del tratado sea un ejercicio de evaluación técnica, transparente y equitativo, donde se privilegie el fortalecimiento del bloque comercial de América del Norte. En este sentido, el Senado mexicano, en coordinación con el gobierno federal y el sector empresarial, ya trabaja en un diagnóstico integral que permita identificar avances, retos y oportunidades para los próximos años.Monreal destacó que el país no puede permitir que la revisión se utilice como una herramienta de chantaje o de condicionamiento político, especialmente en un contexto electoral en Estados Unidos donde el discurso proteccionista puede intensificarse. La defensa de la soberanía, la competitividad y la dignidad nacional será un eje rector en esta etapa.En los próximos meses, se prevé que diversos sectores participen activamente en mesas de análisis y diálogo para consolidar una postura sólida y consensuada. México buscará reafirmar su compromiso con el libre comercio, pero también su derecho a proteger sus sectores estratégicos y a impulsar un modelo económico con justicia social.La revisión del T-MEC no solo será un tema técnico, sino una prueba del equilibrio geopolítico en la región. México se prepara con inteligencia, unidad y visión de futuro para enfrentar uno de los desafíos comerciales más relevantes de esta década.