Daniel Hernandez Sanchez

En un contexto global marcado por incertidumbre económica y tensiones comerciales, México ha comenzado 2026 con un discurso optimista desde la esfera del poder ejecutivo. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aseguró que “este año pinta todavía mejor que el anterior” durante la Primera Reunión Nacional de Promoción de Inversiones, donde expuso la visión del gobierno federal sobre las perspectivas económicas para el país. Esta declaración se ancla en la confianza de atraer capital tanto nacional como extranjero, señalando que la certeza económica es un elemento central para la consolidación de proyectos productivos y la generación de empleo.

El evento, realizado en el Museo Nacional de Antropología, congregó a más de mil empresarias y empresarios. La mandataria señaló que la inversión pública y la privada no son fuerzas aisladas, sino complementarias, en las que la primera fortalece la segunda y, juntas, son capaces de impulsar el desarrollo sostenible del país. Este enfoque responde a la estrategia gubernamental conocida como Plan México, que busca articular inversiones en infraestructura, energía, transportes y sectores sociales para crear un entorno más competitivo y equitativo.

Sheinbaum resaltó la confianza que México ha logrado proyectar en mercados internacionales, destacando que indicadores como la inversión extranjera directa y la estabilidad del peso reflejan una percepción positiva sobre la solidez económica nacional. Este énfasis en certidumbre contrasta con los desafíos que enfrentan otras economías emergentes, y posiciona al país como un destino atractivo para capitales que buscan seguridad y rentabilidad.

Dentro de las cifras presentadas, la presidenta mencionó que, de aquí a 2030, se planean inversiones públicas y mixtas por alrededor de 5.6 billones de pesos, con un impacto estimado en la creación de 5.9 millones de empleos. Sólo para el ejercicio 2026, se contemplan 722 mil millones de pesos adicionales, equivalentes a aproximadamente dos puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB), destinados principalmente a infraestructura estratégica como carreteras, aeropuertos, hospitales y escuelas.

Más allá del volumen de recursos, la administración federal ha promovido la coordinación interinstitucional, con la Secretaría de Economía —encabezada por Marcelo Ebrard Casaubón— y los gobiernos estatales trabajando de manera conjunta para maximizar la captación de inversiones privadas. La presencia de coordinadoras de inversión empresarial en cada entidad federativa representa un esfuerzo por descentralizar las oportunidades económicas y fomentar un desarrollo más equitativo en las distintas regiones del país.

No obstante, este mensaje optimista se da en un contexto donde persisten retos estructurales, como la necesidad de intensificar la inversión productiva, elevar la productividad laboral y fortalecer sectores clave ante riesgos externos como la revisión del tratado comercial con Estados Unidos y Canadá (TMEC) y las presiones inflacionarias globales. El crecimiento económico de 2025 fue moderado, con un crecimiento del PIB que apenas alcanzó niveles positivos, lo que subraya la importancia de consolidar las medidas anunciadas para 2026.

La lectura política de estos anuncios sugiere un intento deliberado de proyectar estabilidad y competitividad en un entorno de intensos retos globales. El énfasis en certidumbre y en el fortalecimiento de la inversión privada busca enviar un mensaje claro a los mercados y a los actores productivos: México está listo para crecer, atraer capitales y generar oportunidades, aun cuando el panorama internacional presente nubes de volatilidad.