Autor: Daniel Hernández Sánchez

En un momento crucial para la política interna y la relación bilateral con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado una reforma constitucional para prohibir la propaganda extranjera en los medios mexicanos. La propuesta llega tras la difusión de un anuncio antimigrante en plataformas nacionales, financiado por actores estadounidenses vinculados al entorno político de Donald Trump, lo que ha encendido alertas sobre injerencia externa en temas sensibles para México.

Un retorno a la defensa constitucional

La iniciativa de Sheinbaum no es improvisada ni aislada. Busca recuperar el espíritu del artículo 33 de la Constitución, el cual fue modificado durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y eliminó las restricciones a la propaganda extranjera. El artículo original impedía que foráneos intervinieran en los asuntos políticos del país, una salvaguarda que hoy, más que nunca, vuelve a ser relevante en un contexto de presiones mediáticas internacionales.

La reforma que Sheinbaum plantea retoma esta línea con firmeza: se prohibirá que gobiernos, partidos o actores extranjeros contraten espacios en medios mexicanos para transmitir propaganda de carácter político, ideológico o discriminatorio. Se trata de una medida en defensa de la soberanía nacional, la libertad de prensa responsable y la protección de los derechos humanos.

Un spot ofensivo con consecuencias geopolíticas

El spot en cuestión, transmitido recientemente por plataformas nacionales, utiliza discursos de odio y desinformación para criminalizar la migración latinoamericana, culpándola falsamente del aumento en el consumo de fentanilo y del crimen organizado.

La reacción del gobierno mexicano fue inmediata. La presidenta condenó públicamente el contenido y, más importante aún, propuso una solución legal de fondo para evitar que este tipo de mensajes encuentren eco en los medios del país. “No podemos permitir que nuestra narrativa pública sea manipulada por quienes ven en el racismo y el miedo una herramienta de poder”, sentenció Sheinbaum.

Amplio respaldo institucional y académico

La propuesta no solo ha sido respaldada por el Senado de la República —que ya se encuentra revisando una iniciativa complementaria—, sino también por organismos de derechos humanos, académicos, constitucionalistas y especialistas en medios. Juristas han subrayado que la iniciativa es plenamente constitucional y necesaria para garantizar la neutralidad del espacio informativo nacional.

Incluso voces que han criticado otras reformas de la llamada Cuarta Transformación han reconocido que este paso es indispensable frente al avance de la propaganda digital, los intereses transnacionales y la manipulación algorítmica que afecta a las democracias modernas.

Sheinbaum: firmeza sin confrontación

A diferencia de otros liderazgos del pasado, Sheinbaum no ha optado por la confrontación directa con Washington, sino por una defensa jurídica de los principios democráticos y del respeto mutuo entre naciones. Su propuesta demuestra que se puede actuar con firmeza ante agravios sin caer en discursos incendiarios ni rupturas diplomáticas.

Al respecto, diversos analistas señalan que la presidenta ha demostrado madurez política, haciendo valer la voz de México sin polarizar ni escalar conflictos innecesarios. Se trata, en palabras del senador Ricardo Monreal, de “una reforma que dignifica al país y protege a su gente”.

¿Qué implica la reforma y por qué es relevante?

La reforma contempla, entre otros elementos:

  • Prohibir expresamente que gobiernos, empresas o partidos extranjeros contraten propaganda en medios mexicanos.
  • Sancionar tanto a los contratantes como a los medios que difundan dichos mensajes.
  • Establecer mecanismos de verificación y supervisión para proteger el espacio público nacional.
  • Garantizar que los derechos de libertad de expresión no sean utilizados como escudo para la desinformación o el discurso de odio.

Esto representa un parteaguas en la legislación mexicana sobre comunicación y política, al plantear un modelo similar al de países europeos como Francia o Alemania, donde se regula estrictamente la influencia extranjera en procesos políticos y mediáticos.

Soberanía informativa para un México digno

Con esta propuesta, Claudia Sheinbaum reafirma su compromiso con un México soberano, justo y libre de injerencias externas. La propaganda xenófoba no solo atenta contra la dignidad de las personas migrantes, sino también contra la autonomía de las decisiones nacionales.

México no puede ser espectador pasivo de campañas políticas extranjeras que lo convierten en chivo expiatorio. La presidenta ha trazado una línea clara: la libertad de expresión no será rehén de intereses ajenos, ni la democracia mexicana un terreno fértil para la desinformación global.

Al tomar esta decisión, Sheinbaum no solo defiende a México, sino que lidera con principios, demostrando que es posible gobernar con firmeza, legalidad y dignidad frente a las presiones del exterior.