Angel Gabriel Rivera Martinez La diputada federal Luz María Rodríguez ha consolidado un estilo de trabajo basado en la cercanía con la gente y la presencia constante en territorio, demostrando que la labor pública no se limita a la gestión desde oficinas, sino que cobra verdadero sentido cuando se realiza directamente en las comunidades. Con recorridos que implican largas caminatas, jornadas bajo el sol y presencia en zonas de difícil acceso, su trabajo ha priorizado escuchar, orientar y acompañar a quienes históricamente han estado lejos de la atención institucional. A través de brigadas comunitarias, su equipo ha logrado llegar a más de 50 localidades en al menos cuatro estados de la República: Sinaloa, Estado de México, Querétaro y Colima. En cada visita, las brigadas ofrecen asesorías gratuitas, información clara sobre programas sociales y acompañamiento para impulsar proyectos económicos, especialmente en zonas marginadas, donde la falta de información y organización suele ser una barrera para el acceso a apoyos públicos. Este trabajo territorial ha permitido que muchas familias conozcan sus derechos, se organicen y generen mejores condiciones para sus comunidades. Integrantes de las brigadas coinciden en que la instrucción ha sido clara: no esperar a que la gente acuda a las oficinas, sino acudir directamente a donde se encuentra la necesidad, fortaleciendo así un vínculo de confianza entre ciudadanía y representantes. En algunos recorridos, incluso fuera del estado, existieron advertencias para no ingresar a ciertas zonas consideradas de riesgo. Sin embargo, la convicción de servir y acompañar a las comunidades fue más fuerte. La propia diputada ha sido enfática al señalar que el verdadero riesgo no está en caminar el territorio, sino en permitir que la población que más lo necesita permanezca alejada de la atención y del acompañamiento de las autoridades. Uno de los resultados más relevantes de este trabajo es la apertura de una Tienda Comunitaria del Bienestar, un proyecto que surgió directamente del acompañamiento brindado por las brigadas y de la organización comunitaria impulsada desde el territorio. Gracias a una gestión coordinada con la Secretaría de Bienestar y al compromiso de las familias, hoy más de 2,500 personas de las comunidades de Santa Inés, San Andrés y Candelaria pueden acceder a productos básicos a precios justos, reduciendo gastos y traslados. Para las y los beneficiarios, el impacto es tangible. Madres de familia destacan el ahorro y la cercanía de los productos, mientras que integrantes de los comités comunitarios reconocen que el acompañamiento recibido les permitió organizarse de manera colectiva. La tienda, además de representar un beneficio económico, se ha convertido en un espacio de organización social, administrado por un comité integrado principalmente por mujeres, bajo principios de participación, transparencia y responsabilidad compartida. Cada brigada, cada asesoría y cada paso recorrido reflejan una visión clara del servicio público: poner al pueblo en el centro. Habitantes de distintas comunidades han reconocido el esfuerzo del equipo por caminar largas distancias para llegar hasta ellos, señalando que esa presencia constante es una muestra de compromiso real. Luz María Rodríguez ha reiterado que este trabajo continuará donde más se necesita, convencida de que es en el territorio donde se construyen los cambios que verdaderamente transforman la vida de las personas. Navegación de entradas Con billete conmemorativo, Lotería Nacional reconoce cinco décadas de la Profeco Morena en el Senado: Deja Adán Augusto la Coordinación y Asume Ignacio Mier en Medio de Controversias