Ángel Gabriel Rivera Martínez

El senador republicano Marco Rubio aterrizó este martes en México para iniciar una visita oficial marcada por la controversia: la cooperación en materia de seguridad entre ambos países. Su presencia llega en un momento particularmente sensible, después del decreto de Donald Trump que clasificó a los cárteles mexicanos como “organizaciones militares extranjeras”, medida que ha generado rechazo en el gobierno de Claudia Sheinbaum por considerarla un acto de injerencia.

Rubio, uno de los principales referentes republicanos en política exterior, ha defendido públicamente la mano dura hacia México, con posturas que incluyen la presión diplomática y la exigencia de resultados en el combate al crimen organizado. Su visita, por tanto, se percibe como un examen sobre la capacidad de ambos gobiernos de mantener un diálogo en medio de agendas enfrentadas.

El gobierno de México ha reiterado que la seguridad es un tema que se atiende con instituciones nacionales, sin aceptar intervenciones militares extranjeras. Sin embargo, la cooperación con Estados Unidos en intercambio de inteligencia, combate al tráfico de armas y financiamiento al crimen organizado sigue siendo necesaria.

En el Senado mexicano, la llegada de Rubio también genera debates sobre el equilibrio entre soberanía y pragmatismo. Analistas señalan que, mientras Washington busca resultados inmediatos frente a la crisis de fentanilo y violencia, la administración de Sheinbaum insiste en que la cooperación debe darse bajo principios de respeto mutuo.

La visita de Rubio incluirá reuniones con legisladores y funcionarios federales. Se espera que su discurso refuerce la línea republicana de que México debe “hacer más” en materia de seguridad, aunque sin descartar la importancia de los vínculos económicos entre ambos países.

La gira de Rubio también contempla una escala en Ecuador, donde los temas de violencia y narcotráfico han escalado a niveles preocupantes. Su doble visita deja claro que Estados Unidos busca mantener influencia directa en los puntos más críticos de seguridad regional.

El resultado de esta visita será clave para definir cómo evolucionará la cooperación bilateral en los próximos meses: ¿se mantendrá el equilibrio entre soberanía y colaboración, o prevalecerán las presiones unilaterales de Washington?