Los Porros de Reforma Lo advertí ayer: estos dos personajes no se iban a quedar tranquilos después de su numerito en el Senado. Y, claro, volvieron a demostrar que la política mexicana a veces se parece más a una pelea callejera que a un debate serio. Uno de ellos, con el pecho inflado y el verbo incendiado, defiende lo indefendible: el desafuero, aunque no le alcance la saliva para explicar qué significa en realidad. El otro, que presume estrategia, apenas sabe contar votos y aún así se siente el estratega que rescatará lo que él mismo ayudó a enterrar. La pelea no fue casualidad. Fue la crónica de un enfrentamiento anunciado después de meses de provocaciones, insultos y desplantes. Lo curioso es que, cuando por fin se topan frente a frente, lo único que logran es exhibir su ignorancia y su incapacidad. ¿Para qué tanto grito, si al final parecen dos vecinos peleando por el cajón de estacionamiento? El espectáculo, digno de un ring de barrio, nos deja dos cosas claras: primero, que el Senado ya no es el lugar de la razón, sino de los empujones; y segundo, que a ninguno de los protagonistas le interesa el país, sino el show mediático. Mientras uno carga con el peso de las casas millonarias que huelen más a inmobiliaria de lujo que a sueldo de servidor público, el otro carga con el funeral de un partido que alguna vez gobernó con mayoría absoluta y que ahora sobrevive con respirador. Ambos se dicen representantes del pueblo, pero el pueblo lo único que ve es una escena bochornosa que retrata lo bajo que puede caer la política. Como dirían mis tíos cuando hablaban de los porros de antaño: son los mismos vicios, solo que ahora con traje y micrófono. Lo más preocupante no es el intercambio de golpes, sino que, en el fondo, siguen creyendo que este espectáculo los hace ver fuertes. No, señores, lo único que demuestran es que el vacío de ideas se llena a manotazos. Y aquí lo dejo, porque mañana –si no terminan otra vez a empujones– les voy a narrar cómo estos porros con fuero se creen gladiadores de la democracia, cuando en realidad apenas alcanzan a ser actores secundarios en la tragicomedia nacional. Navegación de entradas Pelea de cantina con corbata 🕳️ Puebla presume tapar baches… ¿en serio eso es un logro de gobierno?