Autor: Andrés Cisneros

La cervecera multinacional Heineken anunció una inversión de 2,750 millones de dólares en el estado de Yucatán, lo que representa una de las mayores apuestas extranjeras recientes en el sur del país. El anuncio fue celebrado por la presidenta electa Claudia Sheinbaum, quien lo consideró una muestra clara de la confianza empresarial en el futuro económico de México.

La inversión se traducirá en la construcción de una nueva planta cervecera sustentable en el municipio de Kanasín, la primera que Heineken instala en más de una década. El proyecto generará más de 2,000 empleos directos e indirectos y aprovechará el Tren Maya para su logística, fortaleciendo la infraestructura productiva del sureste.

Durante el evento de anuncio, Sheinbaum destacó que esta decisión “refleja la estabilidad macroeconómica del país y la visión de desarrollo regional con justicia social”. Además, subrayó que su gobierno mantendrá condiciones favorables para la inversión, sin comprometer los derechos laborales ni el respeto al medio ambiente.

Por su parte, los directivos de Heineken señalaron que México es un mercado estratégico para la marca, tanto por su alta demanda interna como por su potencial exportador. La nueva planta operará bajo un esquema de eficiencia hídrica y energética, utilizando tecnologías verdes, en línea con los compromisos de sostenibilidad de la compañía.

La llegada de Heineken se suma a una creciente ola de inversiones extranjeras en manufactura, tecnología y energía que han sido anunciadas en los últimos meses, especialmente tras la victoria de Sheinbaum en las urnas. Expertos afirman que esto consolida a México como uno de los destinos preferidos para el nearshoring.

Con esta apuesta, Yucatán se perfila como un nuevo polo industrial en el sur del país, alineado con una visión de crecimiento equilibrado que busca cerrar brechas históricas entre norte y sur. El mensaje es claro: México sigue siendo terreno fértil para los negocios que miran hacia un futuro sostenible.