Andrés Cisneros

La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó que, pese a los recientes golpes contra el crimen organizado, el Cártel de Sinaloa sigue operando en México y mantiene presencia en varias entidades. El anuncio busca dejar claro que la caída de dos de sus líderes no significa el fin de esta organización criminal, considerada una de las más poderosas del mundo.

En conferencia de prensa, autoridades de seguridad explicaron que la detención de figuras clave ha debilitado temporalmente las operaciones de la organización, pero no ha logrado desmantelar sus estructuras financieras, logísticas y de distribución. “No podemos hablar de extinción cuando aún existen células activas, con capacidad de violencia y con tentáculos internacionales”, señaló la dependencia.

El gobierno federal ha intensificado los operativos en estados estratégicos donde el Cártel de Sinaloa mantiene influencia, incluyendo Sonora, Baja California, Sinaloa y Chihuahua. Estos despliegues buscan desarticular las redes locales que sostienen al grupo y cortar el flujo de recursos que financia sus actividades.

Los recientes acontecimientos, como la rendición de Ismael “El Mayo” Zambada en Estados Unidos y la captura de otros operadores de alto rango, marcan un momento clave en la historia de la organización. Sin embargo, la SSPC subraya que los vacíos de poder en estos grupos suelen generar luchas internas que pueden recrudecer la violencia en territorios disputados.

Expertos en seguridad coinciden en que la narrativa de la “caída definitiva” de los cárteles suele ser engañosa, ya que estas estructuras se regeneran rápidamente, adaptándose a nuevas condiciones y diversificando sus actividades, desde el narcotráfico hasta delitos como la extorsión y el tráfico de migrantes.

Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, el reto es doble: contener la violencia generada por estos grupos y al mismo tiempo fortalecer las instituciones locales que suelen ser vulnerables a la corrupción y al control territorial del crimen organizado.

El mensaje de la SSPC es claro: no hay lugar para el triunfalismo. A pesar de los avances en la captura de líderes, el combate al Cártel de Sinaloa —y al crimen organizado en general— requiere una estrategia integral que ataque sus finanzas, estructuras sociales y vínculos internacionales.