Autor: Daniel Hernández Sánchez Este domingo 22 de junio de 2025, Donald Trump, desde una comparecencia televisada, anunció que Estados Unidos había lanzado un ataque aéreo directo sobre tres instalaciones nucleares clave de Irán: Fordow, Natanz y Esfahan. Definió la operación como un “éxito militar total”, explicando que aviones B‑2 con bombas antibúnker GBU‑57, junto con misiles Tomahawk lanzados desde submarinos y destructores, “aniquilaron completamente” los objetivos, y aseguró que todos los aviones regresaron “sin una sola pérdida” . Lo más escandaloso llega al revelar que se emplearon seis bombas de 30 000 libras contra el complejo profundamente enterrado de Fordow, considerado hasta ahora invulnerable. Trump incluso afirmó en redes sociales que descargaron “una carga completa de BOMBS” en Fordow, y remató con un críptico “NOW IS THE TIME FOR PEACE!” . Así, la Casa Blanca pretende presentar un mensaje de paz utilizando una demostración militar de poder sin precedentes. Desde el terreno internacional, se habló directamente de una violación flagrante de derecho internacional. Expertos alertan que no hubo amenaza inminente para justificar el uso de la fuerza —contraviniendo el artículo 51 de la Carta de la ONU—; incluso líderes verdes australianos y analistas remarcan que tales acciones solo radicalizan a Irán y pueden desencadenar una carrera nuclear clandestina . En Teherán, las autoridades iraníes negaron que el bombardeo haya detenido su programa nuclear —“no han destruido el conocimiento técnico”, protestan— y se preparan para responder con fuerza, incluyendo ataques a milicias aliadas, amenazas a la navegación en el Golfo y bombardear intereses estadounidenses . La tensión en Oriente Medio alcanzó un nuevo nivel: Israel elevó su alerta nacional, EE.UU. reforzó su presencia militar en la región, y símbolos de advertencia y represalias circulan sin freno. Navegación de entradas BYD cae en bolsa tras recortar precios de autos eléctricos Diputados aprueban creación de CURP biométrica y Plataforma Única de Identidad