Marco Antonio Gomez Badillo

 El pasado 22 de Mayo  desde la Presidencia de la Republica  se anunció lo siguiente: “hay confianza para invertir en México ya que en el primer trimestre de este año la Inversión Extranjera Directa (IED) fue de 21 mil 400 millones de dólares (mdd), es decir, mayor a lo que se registró en el mismo periodo de 2024 y representa el máximo histórico de la Cuarta Transformación en comparación con la etapa neoliberal.”

 De igual forma, la comisión nacional de Inversiones Extranjeras Declaro: “Durante el primer trimestre de 2025, la captación de Inversión Extranjera Directa (IED) en México ascendió a 21 mil 373 millones de dólares corrientes (mdd), monto 5.4% superior con respecto al mismo periodo de 2024 (20 mil 313 mdd), presentando un nuevo máximo histórico en el periodo desde que se tiene registro.”

Sin embargo, un análisis detallado de la composición de estos flujos revela un panorama menos optimista. La IED no es un concepto homogéneo; se compone de tres rubros: reinversión de utilidades, nuevas inversiones y cuentas entre compañías. El componente crucial, el que refleja una apuesta genuina por el futuro del país, es el de nuevas inversiones. Este rubro representa capital fresco que construye fábricas, crea empleos y expande la capacidad productiva, detonando un círculo virtuoso: a mayor inversión, mayor producción; a mayor producción, mayores ingresos; y con ello, se dinamizan el ahorro y el gasto interno.

Los efectos secundarios socialmente positivos recaen en el ámbito social y fiscal. La inversión genera empleo y eleva la productividad, sentando las bases para mejores salarios y una mayor competitividad internacional. Asimismo, el gobierno se beneficia mediante una mayor recaudación de impuestos como ISR e IVA, resultado directo de la mayor actividad económica y no de incrementos en las tasas tributarias.”

No obstante, tengo que advertir que para el caso de México hay un limitante, señalo que el aumento de la IED es principalmente reinversión de utilidades, entonces los efectos son más limitados. La misma comisión nacional de Inversiones Extranjeras señala “el 78% (16,647 mdd) corresponde a reinversión de utilidades, mismas que no retornaron a su país de origen; el 7% (1,586 mdd) al establecimiento de nuevas inversiones con capital extranjero y/o al aumento o incorporación de capital extranjero en las empresas ya establecidas en México; y el 15% restante (3,140 mdd), a cuentas entre compañías”.

Este desglose es fundamental para entender el fenómeno. La reinversión de utilidades es un indicador de estabilidad y salud de los negocios existentes, lo cual es positivo. Sin embargo, no es un sinónimo de confianza renovada ni de atracción de nuevos proyectos. Su efecto en la economía es más limitado: mantiene la capacidad productiva y el empleo actual, pero no necesariamente los expande de manera significativa.

  • Mantiene la capacidad productiva y el empleo existente, pero no necesariamente los expande de forma significativa.
  • Es un indicador de que las empresas ya establecidas son saludables, pero no es un indicador sólido de que el país esté atrayendo nueva confianza y capital para proyectos.

Elaboración propia con datos de la secretaria de Economía, obtenidos de su reporte “Estadística oficial de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) hacia México”

La gráfica correspondiente al primer semestre (enero-junio) muestra que el principal componente del aumento de la IED es la reinversión de utilidades, la cual registró una variación absoluta positiva de 13 mil millones de dólares en el segundo trimestre respecto al primero. Este crecimiento contrasta marcadamente con el avance de las nuevas inversiones, que mostraron un crecimiento significativamente menor, con una variación de apenas 2 mil millones de dólares en el mismo periodo.

Esta distribución de la IED presenta además un marcado carácter heterogéneo en el territorio nacional. Lejos de distribuirse de manera uniforme, el capital se concentra en determinadas entidades, lo que acentúa las disparidades regionales en desarrollo económico. Estados como Nuevo León, la Ciudad de México, Baja California, Estado de México capturan la mayor parte de estos flujos, mientras que otras regiones reciben participaciones marginales. Este desequilibrio responde a múltiples factores estructurales: las ventajas logísticas de los estados fronterizos y con puertos de primer nivel, la disponibilidad de cadenas de suministro consolidadas, las diferencias en seguridad jurídica y física, y la propia inercia histórica de los clústeres industriales establecidos.

Elaboración propia con datos de la secretaria de Economía, obtenidos de su reporte “Estadística oficial de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) hacia México”

En materia de origen de capital, Estados Unidos consolidó su posición como principal socio inversionista de México, al concentrar el 42.9% del total de flujos recibidos. Sin embargo, al desagregar esta cifra se identifica un patrón revelador: del total de inversión estadounidense, 14,896 millones de dólares correspondieron a reinversión de utilidades, mientras que apenas 2,278 millones se destinaron a nuevas inversiones. Esta composición sugiere que la relación económica con el principal socio comercial se sustenta más en la consolidación de las operaciones existentes que en la expansión hacia nuevos sectores o proyectos. Si bien este comportamiento refleja un voto de confianza en la rentabilidad de los negocios establecidos -un indicador positivo de estabilidad-, también plantea interrogantes sobre la capacidad para atraer capital fresco que diversifique la estructura productiva y genere ecosistemas industriales innovadores.

Recuperado de: inversión extranjera directa. Gobierno de México, Data Bank. Disponible en: www.economia.gob.mx

 Las cifras récord de Inversión Extranjera Directa en México deben leerse con matices. Si bien reflejan un entorno lo suficientemente estable como para que las empresas ya establecidas reinviertan sus utilidades —lo que en sí mismo es positivo—, la proporción marginal de inversión nueva sugiere que la confianza para apostar por proyectos innovadores y diversificados sigue siendo limitada. Este patrón, sumado a la alta concentración geográfica y la dependencia de un solo socio comercial, perfila un modelo de crecimiento que consolida lo existente, pero que enfrenta desafíos para expandir y transformar la base productiva del país. El verdadero éxito no se medirá por la capacidad de retener el capital que ya está aquí, sino por la de atraer el que aún no llega.

Referencias:

Gobierno de México. (2025, 22 de mayo). En lo que va del 2025 se registró un máximo histórico de 21 mil 400 mdd de inversión extranjera directa: Presidenta Claudia Sheinbaum. Presidencia de la República. https://www.gob.mx/presidencia/prensa/en-lo-que-va-del-2025-se-registro-un-maximo-historico-de-21-mil-400-mdd-de-inversion-extranjera-directa-presidenta-claudia-sheinbaum

Gobierno de México. (2025). Informe al Congreso de la Unión 2025, primer trimestre. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/1024822/20250630_Informe_Congreso_2025_1T_1.docx.pdf

Marco Antonio Gomez Badillo