Andrés Cisneros

La desaparición de los músicos colombianos Bayron Sánchez Salazar, conocido como B-King, y Jorge Luis Herrera Lemos, Regio Clown, ocurrida el pasado 16 de septiembre en la colonia Polanco de la Ciudad de México, ha encendido las alarmas diplomáticas entre los gobiernos de México y Colombia. Ambos artistas fueron vistos por última vez tras acudir a un gimnasio, luego de haber ofrecido un concierto el 14 de septiembre en la capital mexicana.

La situación llevó al presidente de Colombia, Gustavo Petro, a solicitar públicamente la intervención de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para intensificar la búsqueda y esclarecer el paradero de los artistas. “Espero la ayuda de México para encontrar con vida a estos jóvenes hermosos que se atreven a cantar a la belleza y guardar la esperanza en su corazón”, expresó Petro en un mensaje en redes sociales.

Por su parte, Sheinbaum confirmó que el caso está siendo investigado por la Fiscalía General de la República, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía de la CDMX, en coordinación con la Cancillería mexicana y la embajada de Colombia. La mandataria precisó que la desaparición ocurrió en Ciudad de México, desmintiendo versiones iniciales que apuntaban al estado de Sonora.

Las fichas de búsqueda de ambos músicos fueron publicadas el 18 de septiembre y detallan sus descripciones físicas y vestimenta al momento de su desaparición. El mánager de B-King, Juan Camilo Gallego, relató que la última comunicación fue cuando los artistas salieron al gimnasio en Polanco y, horas después, los celulares de ambos dejaron de responder, generando la alarma entre su equipo.

Las familias de los músicos han emprendido una intensa campaña en redes sociales para exigir la localización con vida de los artistas, mientras colectivos de Colombia y México suman sus voces en un clamor compartido contra la desaparición de migrantes y artistas en contextos de inseguridad.

El caso ha tomado dimensiones internacionales no solo por tratarse de dos artistas reconocidos, sino porque refleja los riesgos que enfrentan migrantes y extranjeros en territorio mexicano. A una semana de su desaparición, la incertidumbre continúa y la presión diplomática se incrementa en busca de respuestas claras.