Autor: Daniel Hernández Sánchez El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, reveló este lunes que el crimen organizado en México ha establecido un patrón sistemático para reclutar a exmilitares colombianos. Durante la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, Harfuch detalló que los cárteles están aprovechando la formación táctica y la experiencia de estos individuos para fortalecer sus estructuras delictivas, especialmente en regiones con alta presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa. La revelación se da tras la detención de 17 personas relacionadas con un ataque ocurrido el pasado 29 de mayo en el municipio de Los Reyes, Michoacán, donde una mina terrestre colocada por criminales causó la muerte de ocho militares mexicanos. De los detenidos, 12 eran colombianos: nueve exmilitares y tres civiles con entrenamiento castrense. Las investigaciones señalan que estos sujetos fueron contratados específicamente para adiestrar células criminales en tácticas de combate y uso de explosivos. De acuerdo con Harfuch, muchos de estos extranjeros ingresaron al país a través del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y, una vez en territorio nacional, fueron contactados por organizaciones criminales. Algunos ya tenían vínculos previos con redes delictivas; otros fueron reclutados aquí tras ser ubicados por su historial militar. Este tipo de operaciones evidencian la profesionalización creciente de los grupos criminales, que ya no solo dependen de la violencia improvisada, sino que incorporan elementos formados en guerra irregular. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha iniciado un trabajo conjunto con las autoridades colombianas para frenar esta modalidad de reclutamiento. Según Harfuch, 69 personas de origen colombiano han sido deportadas en lo que va del año por su presunta relación con actividades delictivas, muchas de ellas con antecedentes militares. El gobierno colombiano, por su parte, ha mostrado disposición para intercambiar información y reforzar los filtros migratorios. Aunque este fenómeno no es nuevo, su intensificación representa un riesgo mayor para la seguridad pública en México. Desde hace décadas, excombatientes colombianos han sido contratados como mercenarios en conflictos internacionales y, ahora, parecen encontrar en los cárteles mexicanos una fuente estable de ingresos. Su presencia en las filas del crimen organizado eleva el nivel de confrontación y pone en entredicho la capacidad del Estado mexicano para contener una violencia que se ha vuelto cada vez más sofisticada. El caso ha generado preocupación entre expertos en seguridad, quienes advierten sobre la necesidad de mejorar los controles migratorios, profesionalizar a las fuerzas armadas y reforzar la inteligencia regional. La presencia de personal militar extranjero en actividades criminales no solo complica el panorama de seguridad en México, sino que también puede generar tensiones diplomáticas si no se aborda de manera transparente y coordinada. Navegación de entradas Salud infantil como prioridad: Claudia Sheinbaum y Alejandro Armenta inauguran torres médicas en Puebla con respaldo de Olivia Salomón Sheinbaum aclara: “Jamás alenté protestas violentas en Los Ángeles”