Autor: Daniel Hernández Sánchez

El Banco de México (Banxico) anunció un recorte de 50 puntos base en su tasa de interés de referencia, ubicándola en 9.50%, una medida que entrará en vigor a partir del 7 de febrero. La decisión, aunque esperada por algunos analistas, no fue unánime dentro de la Junta de Gobierno, reflejando las diferentes posturas sobre el rumbo económico del país.

El recorte responde a la desaceleración inflacionaria, con una tasa anual del 3.69% en enero, cifra que se mantiene dentro del rango objetivo del banco central. Asimismo, la medida busca contrarrestar los efectos de una contracción económica reciente, que ha afectado tanto el consumo interno como la inversión privada.

No obstante, Banxico enfatizó la persistencia de riesgos globales que podrían afectar la estabilidad financiera del país. Entre ellos, destacan los recientes aranceles impuestos por Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, los cuales han generado incertidumbre en el comercio internacional y presiones adicionales sobre el peso mexicano. Además, la volatilidad en los mercados financieros internacionales sigue siendo un factor de preocupación para los responsables de la política monetaria.

La reducción de la tasa de interés busca estimular la economía al abaratar el costo del crédito para empresas y familias, incentivando el consumo y la inversión. Sin embargo, algunos expertos advierten que un relajamiento en la política monetaria podría aumentar las presiones inflacionarias en el mediano plazo, dependiendo de la evolución de la economía global y las condiciones internas del país.

Banxico reiteró su compromiso de mantener un enfoque prudente en sus decisiones futuras, ajustando la tasa de referencia en función de la evolución de la inflación y el crecimiento económico. Mientras tanto, los mercados estarán atentos a nuevas señales sobre el impacto de esta decisión en el sistema financiero y en la recuperación económica del país.