Autor: Daniel Hernández Sánchez

La mañana del martes 20 de mayo de 2025, la Ciudad de México fue escenario de un ataque armado que cobró la vida de dos altos funcionarios del gobierno capitalino. Ximena Guzmán, secretaria particular de la jefa de Gobierno Clara Brugada, y José Muñoz, su asesor, fueron asesinados en un ataque directo mientras se desplazaban en un vehículo en la colonia Moderna, alcaldía Benito Juárez. Los agresores, presuntamente a bordo de una motocicleta, abrieron fuego contra el automóvil, dejando cuatro impactos de bala en el parabrisas del lado del conductor. Muñoz intentó huir, pero fue alcanzado por los disparos.

El ataque, ocurrido alrededor de las 7:00 a.m., ha sido calificado por las autoridades como una “agresión directa”. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, expresó su consternación por el suceso y aseguró que se brindará todo el apoyo necesario a las familias de las víctimas. Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum condenó el asesinato y afirmó que no habrá impunidad, comprometiéndose a esclarecer los hechos.

Las autoridades capitalinas, incluyendo la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, han iniciado una investigación exhaustiva. Se están analizando grabaciones de videovigilancia y otros elementos para identificar a los responsables del crimen.

Este ataque representa uno de los más graves contra funcionarios públicos en la Ciudad de México en los últimos años, evocando el atentado de 2020 contra Omar García Harfuch, entonces secretario de Seguridad, quien sobrevivió a un intento de asesinato perpetrado por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

El asesinato de Guzmán y Muñoz ha conmocionado a la sociedad capitalina, que percibe este acto como una amenaza directa al gobierno de Brugada y a la lucha contra la inseguridad. Vecinos y transeúntes expresaron su temor ante la creciente violencia en la ciudad, que hasta ahora se consideraba más segura que otras regiones del país.

La administración de Clara Brugada enfrenta ahora el desafío de garantizar la seguridad de sus colaboradores y mantener su estrategia de combate a la delincuencia organizada, mientras aumenta la presión por esclarecer este atentado y evitar que quede impune.

Este trágico suceso subraya la necesidad urgente de fortalecer las medidas de seguridad para los funcionarios públicos y de implementar estrategias más efectivas para combatir la violencia en la Ciudad de México. La sociedad espera respuestas claras y acciones contundentes para garantizar que hechos como este no se repitan.