Yureymi Verónica Escobar Rivera

Recuerdo que, años atrás, mis padres y yo solíamos ir al centro de la Ciudad de Puebla. Entre nuestra rutina dominical estaba el comprar helados Nutrisa, una marca que, aunque no es nueva, se ha vuelto icónica y nostálgica para muchos.

Entre esta nostalgia, el pasado 18 de septiembre del presente año está icónica marca mexicana de helados y productos naturistas se ha vuelto a cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

¿Se derrite Nutrisa en su regreso a la Bolsa?, tras más de una década siendo parte de Grupo Herdez, su reaparición no fue tan dulce como muchos lo esperaban: en su primer día de operaciones bursátiles, las acciones de Nutrisa cayeron más de un 11 %, dejando al descubierto la incertidumbre por parte del mercado. Este regreso ha sido una estrategia por parte de Herdez, en la cual busca darle una independencia operativa y financiera a Nutrisa.

Nutrisa ha ganado el paladar, los recuerdos y la nostalgia de sus consumidores, y ahora tendrá un nuevo reto: persuadir a los inversionistas de su capacidad de competencia. Vaya que esta no será una tarea muy fácil… pero tampoco imposible.

Su entrada no ha sido convencional, no se trata de una Oferta Pública Inicial (IPO), sino que la compra ha sido exclusiva para los inversionistas que ya tenían acciones de Grupo Herdez, es decir, no se levantó capital nuevo; la operación se limitó a los accionistas de Herdez que recibieron acciones de Nutrisa.

Se comenzó emitiendo más de 321 millones de acciones ordinarias, siendo $6.15 el precio de referencia inicial por acción, se estimaba una primera capitalización cercana a 1,978 millones de pesos mexicanos. Sin embargo, sus acciones cerraron a la baja, con una caída de 11.1%, y con reportes de caída intradía de hasta el 18% de su valor.

Algunos conocedores de la Bolsa atribuyen esto a que su valor inicial es elevado en comparación a otras empresas del mismo sector. Podemos de igual forma notar en contraste, que las acciones de Herdez se elevaron en un 0.78%, demostrando que la separación tiene un efecto positivo para el grupo como matriz.

La independencia de Nutrisa deja al aire un panorama lleno de posibilidades, tanto riesgosas como benéficas, es una marca sólida, con años de confianza y reconocimiento nacional, además de contar con un estilo distintivo. Sin embargo, esto no ha evitado su resbaló por la bolsa, y a pesar de ello, no podemos inferir su futuro en las inversiones, su rentabilidad aún es una sorpresa a largo plazo.

Probablemente Nutrisa deberá recurrir a un crecimiento que involucre innovación y expansión para atraer las billeteras de los accionistas, y así poder generar valor sin depender de su antigua matriz; la pregunta es si la marca está dispuesta a hacerlo.

Ha comenzado la historia de Nutrisa en la BMV, su regreso no ha sido del todo exitoso, pero aún no está todo escrito. Es cuestión de tiempo el que se requiere para ver una nueva faceta de la marca, tal vez una nueva visión empresarial. Aún tenemos mucho tiempo y antojo por descubrir si esta independencia puede traducirse a una rentabilidad sostenida. ¿Qué tan suficiente es el reconocimiento para generar confianza en el mercado financiero?, ¿estamos viendo las bases de una oportunidad a largo plazo… o frente a un riesgo que ya comenzó a derretirse?