Autor: Andrés Cisneros

El presidente francés Emmanuel Macron anunció este 24 de julio que Francia reconocerá oficialmente al Estado de Palestina en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, prevista para septiembre de 2025. Con ello, se convierte en el primer país del G7 y una de las principales potencias occidentales en dar un paso diplomático de tal magnitud.

Según Macron, esta decisión responde a un firme compromiso histórico por una paz justa y duradera en Oriente Medio, basada en la solución de dos Estados, con el reconocimiento mutuo de Israel y Palestina, la desmilitarización de Hamás y la reconstrucción de Gaza.

Este movimiento coloca a Francia al lado de China y Rusia –los únicos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU que ya reconocían a Palestina– lo que deja aislados a Estados Unidos y Reino Unido en este tema esencial.

El anuncio generó reacciones abruptas: el primer ministro Benjamin Netanyahu lo condenó como un apoyo al terrorismo y un riesgo para la seguridad de Israel, mientras que el gobierno de Estados Unidos lo calificó de “decisión imprudente” que “beneficia la propaganda de Hamás” . En contraste, la Autoridad Palestina y gobiernos como los de España, Arabia Saudita y Qatar celebraron la medida como un respaldo al derecho internacional y al derecho de autodeterminación.

Aunque no tendrá efectos directos inmediatos en el terreno, especialmente en Gaza, el anuncio simboliza un giro diplomático significativo y podría presionar a otras naciones y a la Unión Europea a seguir el mismo camino. Analistas consideran que este reconocimiento busca revitalizar la solución de dos Estados justo cuando el conflicto enfrenta uno de sus peores momentos humanitarios