Autor: Angel Gabriel Rivera El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles 16 de julio, durante la firma de la Ley HALT al Fentanilo, que los cárteles mexicanos ejercen un “tremendo control” sobre políticos y funcionarios locales, y acusó que muchos están “aterrorizados” de acudir a sus oficinas. “No podemos permitir que eso suceda”, enfatizó desde la Casa Blanca. Trump también afirmó que las autoridades mexicanas “tienen mucho qué decir” y que la influencia criminal se ha extendido a ministros electos y representantes públicos, violando la autonomía y la democracia mexicana. Afirmó, además, que los cárteles han comenzado a utilizar submarinos para introducir droga en territorio estadounidense. Estas declaraciones forman parte de la estrategia de presión diplomática y comercial que Trump ha emprendido contra México, incluyendo amenazas de aranceles del 30 % a importaciones si no se logra una cooperación efectiva en la lucha contra el narcotráfico. Analistas describen su discurso como una mezcla de acusaciones sobre corrupción gubernamental y tácticas de coerción comercial. Las reacciones en México han sido diversas: el gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado con firmeza cualquier insinuación de complicidad entre autoridades y cárteles, destacando que la estrategia nacional busca operar con soberanía, respeto institucional y respeto al sistema judicial. Además, han subrayado la colaboración con EE.UU. en inteligencia y operativos, sin ceder en principios de autonomía nacional. Este episodio marca una nueva tensión bilateral, donde cualquier señal de influencia criminal es convertida por la Casa Blanca en argumento político y parcial del discurso económico de Trump. La CEOE y diplomáticos europeos han advertido sobre el riesgo de escalada si las amenazas arancelarias y militares continúan basadas en aseveraciones no verificadas. Navegación de entradas Ovidio Guzmán sale de prisión en EE.UU. y entra a programa de protección bajo ubicación secreta Noroña defiende a Adán Augusto y denuncia “golpeteo político” por caso Bermúdez