Autora: Ximena Solis La presidenta Claudia Sheinbaum calificó este viernes 11 de julio como “irrespetuosas de la institución presidencial” las declaraciones de Jeffrey Lichtman, abogado de Ovidio Guzmán López, quien criticó la posición del gobierno mexicano respecto al acuerdo de culpabilidad alcanzado por su cliente en Estados Unidos. Durante un evento en Culiacán, Sinaloa, Sheinbaum rechazó las insinuaciones sobre un posible contubernio con el crimen organizado y subrayó categóricamente: “No establecemos relaciones de complicidad con nadie”. Hizo énfasis en que el proceso judicial contra Ovidio corresponde exclusivamente a la Fiscalía General de la República (FGR) y al sistema de justicia estadounidense, y que no hay interferencia del Ejecutivo. Las declaraciones del abogado Lichtman llegan luego de que su cliente se declarara culpable de cuatro cargos federales ante una corte de Chicago y se negociara una colaboración, lo cual, según él, se llevó a cabo sin informar a México. Asimismo, Lichtman acusó a la mandataria de operar como el “brazo de relaciones públicas de una organización narcotraficante”, comparando el caso con la exoneración del general Salvador Cienfuegos en 2020. La reacción de Sheinbaum fue inmediata. Acompañada por autoridades locales y federales, resaltó que México cumple con sus obligaciones legales y que la extradición y entrega de información se realizaron conforme a tratados vigentes. Subrayó también que la detención de Guzmán en 2023 fue resultado de un proceso institucional, en el que murieron soldados mexicanos, y que cualquier acusación contra el gobierno debe basarse en pruebas, no en “oportunismo mediático”. La FGR respaldó esta postura mediante un comunicado en el que calificó de “injustas” las declaraciones de Lichtman, y recalcó que el proceso fue posible gracias a las órdenes de aprehensión y cooperación mexicana. Por su parte, el abogado defensor reafirmó su postura en redes sociales, asegurando que Sheinbaum actúa como un vocero del cártel y prometiendo más revelaciones. Esto ha elevado la tensión en la relación bilateral y ha puesto en evidencia la fragilidad de la cooperación judicial entre México y EE.UU. Este cruce de acusaciones trasciende el ámbito jurídico y se convierte en un elemento de presión política. En un caso donde se juega la reputación institucional de ambos gobiernos, Sheinbaum opta por defender la institucionalidad y dejar en claro que la justicia en México sigue su curso sin interferencias. Navegación de entradas UE sopesa aranceles de hasta 84 mil MMD USD a EE.UU. si fracasan negociaciones comerciales La Ruta Wixárika: nuevo Patrimonio Mundial, orgullo de México