Autor: Angel Gabriel Rivera Martinez

La Unión Europea se encuentra en una encrucijada: mientras los negociadores transatlánticos buscan un acuerdo antes del plazo fijado por EE.UU., autoridades europeas advierten que, si no se alcanzan compromisos satisfactorios, podrían imponer aranceles por un total estimado de 84 mil millones de dólares a productos estadounidenses. La cifra, que supera con creces los aproximadamente €95 mil  millones (casi 100 mil MMD EUR) de contramedidas ya preparadas, refleja la gravedad del posible conflicto comercial.

Ante la amenaza de que a partir del 1 de agosto Donald Trump implemente aranceles de hasta 50 % sobre las exportaciones europeas —incluyendo acero, aluminio, autos, semiconductores y productos agrícolas— Bruselas se ha armado de un paquete de represalias tan amplio que abarcaría sectores estratégicos estadounidenses como tecnología, servicios y compras públicas .

Los jefes de Estado y representantes europeos, encabezados por Ursula von der Leyen, han mantenido una postura clara: “todas las opciones están sobre la mesa”, aunque privilegian un entendimiento “de mínimos políticos” que permita desactivar una escalada económica que ponga en riesgo empleos y cadenas globales.

El bloque, con una poderosa mezcla de producción y diplomacia, ha ofrecido reducciones reciprocas, incluyendo posibles aranceles cero en bienes industriales, como parte de contraofertas capaces de desactivar la tensión tarifaria.Si el acuerdo se logra, sería un “headline deal” (acuerdo de cabecera) que aborde los puntos clave sin resolver todos los detalles sectoriales, pero evitaría el choque de aranceles masivos del próximo verano.