Autor: Gabriel García

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó de manera oficial los “Polos de Bienestar”, un ambicioso proyecto que busca detonar el desarrollo económico en regiones clave del país. Durante el acto, los gobernadores de los estados participantes anunciaron que ya se preparan para lanzar licitaciones con el objetivo de que las primeras empresas comiencen a instalarse a partir de agosto de este mismo año.

Este programa, planteado como parte fundamental del nuevo modelo de desarrollo impulsado por el gobierno federal, tiene como finalidad descentralizar la inversión, generar empleo local y aprovechar la infraestructura del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Entre los estados involucrados destacan Oaxaca y Veracruz, regiones que históricamente han sido marginadas del desarrollo industrial.

Durante su intervención, Sheinbaum destacó que estos polos no solo buscan atraer empresas, sino también garantizar condiciones dignas de vida para los trabajadores y sus familias, integrando servicios básicos, vivienda, salud, educación y transporte. Se trata, dijo, de una visión integral del bienestar.

Los gobernadores presentes, como Salomón Jara (Oaxaca) y Cuitláhuac García (Veracruz), refrendaron su compromiso con el proyecto y aseguraron que sus gobiernos están listos para comenzar el proceso de licitación de los espacios industriales.

El Corredor Interoceánico se convierte así en el eje estructurante de una nueva etapa de desarrollo, en la que la estrategia federal busca atraer inversiones nacionales e internacionales bajo criterios de sostenibilidad y justicia social. La iniciativa también contempla una estrecha colaboración con la Secretaría de Economía, encabezada por Olivia Salomón, quien ha desempeñado un papel clave en la atracción de capitales y en el diseño de la estrategia para facilitar el asentamiento de nuevas empresas.

Expertos coinciden en que si este modelo se implementa con transparencia y eficiencia, podría convertirse en uno de los legados más duraderos del nuevo gobierno. El reto será asegurar que los beneficios se distribuyan equitativamente entre las comunidades locales y que las inversiones generen un cambio estructural en las condiciones económicas de la región.