Autor: Andrés Cisneros

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reiteró este lunes que su administración se regirá estrictamente por los principios establecidos en la Constitución en materia de política exterior, en especial el de no intervención y la solución pacífica de controversias. La declaración se da en un contexto de creciente tensión internacional y cuestionamientos sobre el papel que debe asumir México en el escenario global.

“Nosotros vamos a seguir los principios constitucionales de nuestra política exterior: no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de los conflictos”, afirmó Sheinbaum en conferencia desde Palacio Nacional. Con esto, la mandataria dejó claro que, pese a la presión internacional por posicionarse en conflictos como el de Israel e Irán, México mantendrá una postura neutral y diplomática.

La presidenta insistió en que la política exterior del país no puede depender de intereses momentáneos ni de presiones extranjeras, sino de un compromiso histórico con la paz. En ese sentido, subrayó que las relaciones internacionales de su gobierno se guiarán por el respeto al derecho internacional y el multilateralismo.

Estas declaraciones surgen tras su reciente participación en la Cumbre del G7, donde sostuvo reuniones con líderes mundiales, incluido el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Durante estos encuentros, Sheinbaum reafirmó el papel de México como un país pacifista, pero también propositivo en la búsqueda de soluciones globales.

Desde la oposición, algunos sectores han exigido una postura más enérgica frente a los conflictos armados y violaciones a los derechos humanos, especialmente ante la escalada de violencia en Medio Oriente. Sin embargo, la presidenta enfatizó que, “más allá de las presiones, México debe mantener la coherencia con sus principios constitucionales”.

La canciller Alicia Bárcena también respaldó el posicionamiento presidencial y señaló que la diplomacia mexicana seguirá siendo activa en organismos multilaterales como la ONU, promoviendo el diálogo y el respeto a la soberanía de las naciones.

El mensaje de Sheinbaum busca enviar una señal clara tanto a la comunidad internacional como a la opinión pública nacional: México no se alineará automáticamente con ningún bloque geopolítico, y su política exterior estará guiada por la prudencia, la legalidad y la responsabilidad.