Autor: Angel García

El esperado live action de “Cómo entrenar a tu dragón” se ha convertido en un fenómeno cinematográfico mundial al recaudar 197 millones de dólares en su primer fin de semana, superando todas las expectativas de la industria. Con un presupuesto estimado de 150 millones, la cinta ya logró recuperar su inversión inicial y apunta a ser uno de los mayores éxitos del año.

Dirigida por Dean DeBlois, el mismo cineasta detrás de la trilogía animada, la película ha sido aclamada tanto por la crítica como por el público, que la ha calificado como “uno de los mejores live action de la historia”. La historia del joven vikingo Hipo y su entrañable dragón Chimuelo volvió a conquistar corazones, ahora con actores reales, espectaculares efectos visuales y una narrativa fiel al espíritu original.

El estreno global se llevó a cabo en más de 50 países, con un arranque particularmente fuerte en Estados Unidos, México, Reino Unido, Japón y Brasil. Los expertos señalan que el éxito radica no solo en el cariño del público por la franquicia, sino también en el equilibrio que logró la producción entre la nostalgia, la calidad visual y la innovación narrativa.

Una de las mayores sorpresas fue la excelente recepción del público adulto, que elogió la profundidad emocional, el mensaje de inclusión y el vínculo entre humanos y criaturas fantásticas. Además, las redes sociales estallaron en elogios hacia el diseño de Chimuelo en su versión realista, al que muchos describieron como “perfectamente adorable y majestuoso”.

DreamWorks y Universal Pictures celebraron el resultado como una prueba de que los live action pueden funcionar si se cuidan los detalles y se respeta la esencia de la historia. Incluso analistas ya proyectan que la cinta podría superar los 600 millones de dólares en taquilla mundial, posicionándose como una de las adaptaciones más exitosas del estudio.

Con este debut, “Cómo entrenar a tu dragón” no solo ha devuelto la fe en el género de adaptaciones live action, sino que ha marcado un precedente sobre cómo hacerlas bien: con pasión, respeto por el material original y una producción impecable.