Autor: Daniel Hernández Sánchez

En un hecho que ha estremecido la escena política de Colombia, el senador Miguel Uribe Turbay, prominente figura del partido Centro Democrático y aspirante a la presidencia en las elecciones de 2026, fue víctima de un atentado armado mientras realizaba un evento de campaña en Bogotá. El ataque, perpetrado la tarde del sábado 7 de junio en el parque El Golfito del barrio Modelia, dejó al legislador en estado crítico y reavivó los temores de violencia política en el país.

Uribe Turbay fue alcanzado por al menos dos disparos, uno de ellos en la cabeza, mientras se dirigía a los asistentes desde una tarima. Fue trasladado de emergencia al Centro Médico Engativá y posteriormente a la Fundación Santa Fe, donde fue intervenido quirúrgicamente. El equipo médico confirmó que fue sometido a una compleja cirugía neurovascular y permanece bajo observación intensiva.

El presunto atacante, un menor de edad de aproximadamente 15 años, fue detenido en el lugar de los hechos. Portaba un arma tipo Glock de 9 mm y, de acuerdo con fuentes oficiales, podría estar vinculado a otros hechos delictivos. Las autoridades han abierto una investigación urgente para determinar si existen más personas implicadas y ofrecieron una recompensa de 3.000 millones de pesos por información que conduzca a esclarecer el caso.

La noticia provocó una ola de reacciones tanto a nivel nacional como internacional. El presidente Gustavo Petro condenó el atentado y canceló su viaje oficial a Francia, declarando que “toda la actividad del gobierno se concentra en que Miguel Uribe siga con vida”. El ministro de Defensa, Iván Velásquez, y el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, también expresaron su rechazo al ataque y garantizaron apoyo total a la investigación.

En el ámbito político, líderes de distintas corrientes ideológicas se unieron para repudiar la agresión. Humberto de la Calle, María José Pizarro y otros congresistas exigieron garantías para la seguridad de todos los candidatos presidenciales y convocaron a una reunión de emergencia para reforzar la protección institucional. Desde el exterior, gobiernos de países como México, Ecuador, Chile, Honduras y Estados Unidos manifestaron su solidaridad con Colombia y con la familia del senador.

Miguel Uribe Turbay, de 39 años, es nieto del expresidente Julio César Turbay Ayala e hijo de la periodista Diana Turbay, asesinada por el narcotráfico en 1991. Su carrera política incluye cargos como concejal de Bogotá y secretario de Gobierno antes de llegar al Senado. Desde marzo de este año, había oficializado su intención de competir por la presidencia, convirtiéndose en una de las cartas más visibles de la oposición conservadora.

El atentado contra Uribe Turbay ha reactivado en la memoria colectiva de Colombia los episodios más oscuros de su historia democrática, marcados por el asesinato de líderes como Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro y Jaime Pardo Leal. Aunque los tiempos han cambiado, la violencia política parece persistir como una amenaza latente para el proceso electoral y la estabilidad institucional del país.

En este contexto, el ataque no solo representa una tragedia personal y familiar, sino también un llamado urgente a garantizar la vida, la libertad de expresión y la participación política en condiciones de seguridad. Colombia, aún con heridas abiertas, enfrenta nuevamente el desafío de demostrar que la democracia no puede ser silenciada a balazos.