Autora: Ximena Solis

En la madrugada del 6 de junio de 2025, Rusia ejecutó el mayor ataque aéreo contra Ucrania desde el inicio del conflicto en 2022, lanzando más de 400 drones y 45 misiles que impactaron en múltiples regiones del país, incluyendo Kiev, Leópolis, Ternópil, Sumi y Poltava.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, denunció que el ataque fue una represalia por la reciente “Operación Telaraña”, una ofensiva ucraniana que destruyó 41 aviones militares rusos en bases aéreas dentro de Rusia.

En Kiev, al menos cuatro personas murieron y más de 20 resultaron heridas. Los ataques causaron incendios, daños en infraestructuras ferroviarias y cortes de electricidad en varios distritos.

La Fuerza Aérea ucraniana informó que interceptó 199 de los 407 drones lanzados, así como 30 misiles de crucero Kh-101 y varios misiles balísticos Iskander.

Zelenski instó a Estados Unidos y Europa a aumentar la presión sobre Rusia, criticando la falta de acciones contundentes por parte de la administración de Donald Trump.

Este ataque marca una escalada significativa en el conflicto, evidenciando la capacidad de Rusia para llevar a cabo ofensivas masivas y la vulnerabilidad de Ucrania ante la falta de apoyo internacional más firme.