Autor: Daniel Hernández Sánchez

Este 1 de junio, México vivirá una jornada electoral inédita: por primera vez se elegirá por voto directo a integrantes del Poder Judicial. Con esta medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, se busca fortalecer la legitimidad democrática del sistema de justicia. La participación ciudadana será clave en este proceso que redefine las estructuras tradicionales de poder.

El domingo 1 de junio se llevará a cabo la elección para renovar diversos órganos del Poder Judicial Federal, incluyendo magistrados, jueces y consejeros de la Judicatura. La ciudadanía podrá emitir su voto en un ejercicio que ha sido calificado por la mandataria como “un ejemplo para el mundo”.

Las casillas estarán abiertas de 8:00 a 18:00 horas (hora local), y el Instituto Nacional Electoral (INE) ha desplegado un operativo nacional para asegurar el correcto desarrollo de la jornada. Se espera la participación de más de 95 millones de votantes registrados.

Entre los momentos clave destacan:

1. Instalación de casillas: A partir de las 7:30 h se comenzará la preparación en los centros de votación.

2. Apertura oficial: Las casillas abrirán a las 8:00 h y se permitirá el voto de personas con credencial vigente hasta el cierre a las 18:00 h.

3. Conteo preliminar: Al cierre de las urnas, se realizará el escrutinio, cuyos resultados preliminares serán compartidos mediante el PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) a lo largo de la noche.

4. Resultados oficiales: El cómputo definitivo se llevará a cabo en los días posteriores y será anunciado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Entre los cargos a elegir se encuentran más de 500 jueces de distrito, 100 magistrados de circuito y miembros del Consejo de la Judicatura. Esta elección será una prueba crucial para evaluar la viabilidad de ampliar el principio de soberanía popular al ámbito judicial.

Distintas voces han manifestado opiniones divididas. Mientras sectores afines al oficialismo celebran esta medida como un acto democratizador, organizaciones civiles y analistas han advertido sobre los riesgos de politización del Poder Judicial. Sin embargo, Sheinbaum ha sido enfática: “no hay justicia sin pueblo”.

En el contexto internacional, esta elección será observada por misiones de la OEA, la ONU y diversos organismos de derechos humanos que evaluarán su legalidad, transparencia y respeto a los derechos políticos.

La jornada del 1 de junio marcará un hito en la historia democrática de México. La ciudadanía no solo tendrá el poder de elegir a quienes juzgan e imparten justicia, sino también la responsabilidad de participar informadamente en un proceso que puede cambiar el rumbo del sistema legal. Más que una votación, se trata de una apuesta por un Poder Judicial más cercano a la sociedad y libre de intereses ajenos al bien común.