Autor: Daniel Hernández Sánchez

El 8 de mayo de 2025, la Iglesia Católica escribió una página histórica con la elección del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como nuevo pontífice, quien ha asumido el nombre de León XIV. Su elección representa un hito, al convertirse en el primer papa originario de Estados Unidos y en el número 267 de la sucesión apostólica.

Con 69 años y miembro de la Orden de San Agustín, León XIV ha dedicado buena parte de su vida al trabajo pastoral en América Latina, particularmente en Perú, donde fue obispo de Chiclayo. Esta cercanía con los pueblos latinoamericanos, sumada a su experiencia misionera en comunidades marginadas, ha moldeado una visión de Iglesia comprometida con los pobres, el diálogo y la justicia social.

En su primer discurso desde el balcón de la Basílica de San Pedro, rindió homenaje al Papa Francisco, destacando su legado de paz, apertura e impulso a una Iglesia renovada. León XIV hizo un llamado a la unidad dentro del catolicismo y a la construcción de puentes frente a la división, la indiferencia y la injusticia que aquejan al mundo.

El nuevo papa ha señalado que su pontificado estará centrado en atender a los más vulnerables, fomentar el diálogo interreligioso y enfrentar desafíos globales como la migración, la pobreza, el cambio climático y la pérdida de espiritualidad. Su liderazgo busca una continuidad con el espíritu reformador de su antecesor, pero con un nuevo acento: una sensibilidad norteamericana y latinoamericana capaz de conectar con millones de fieles en ambos continentes.

Con esta elección, el Vaticano inicia una nueva etapa marcada por el compromiso con la inclusión, la reflexión profunda y la cercanía pastoral. León XIV promete guiar la Iglesia con humildad, sabiduría y el legado de San Agustín como faro espiritual para los tiempos modernos.