Autor: Daniel Hernández Sánchez

La desaparición de personas en México es, sin duda, una de las crisis humanitarias más graves que enfrenta el país. En un contexto marcado por la violencia, la impunidad y la ausencia de justicia para miles de familias, la candidata presidencial Claudia Sheinbaum ha dado un paso relevante al situar este tema en el centro de su agenda política.

Durante un encuentro público en la Ciudad de México, Sheinbaum aseguró que, de llegar a la presidencia, colocará la problemática de las desapariciones como una prioridad de Estado.

Su declaración marca un giro significativo en el discurso político, al reconocer la dimensión del dolor que enfrentan más de 100 mil familias en búsqueda de sus seres queridos y al comprometerse a trabajar directamente con los colectivos de víctimas.La exjefa de Gobierno de la capital subrayó que este fenómeno no puede seguir siendo invisibilizado o tratado con indiferencia institucional.

Al contrario, plantea que debe abordarse con una política integral, que combine la atención inmediata a las víctimas, el fortalecimiento de las capacidades de búsqueda, y la transformación estructural de las fiscalías y cuerpos policiales.Sheinbaum también reconoció el papel fundamental que han desempeñado las madres buscadoras, quienes durante años han exigido verdad y justicia en condiciones adversas. Reivindicar su lucha, dijo, no es una promesa electoral, sino un acto de responsabilidad ética y política.

En este sentido, se comprometió a que en su gobierno no se estigmatizará a los colectivos, sino que se trabajará de la mano con ellos para redignificar su labor y garantizarles protección.La postura de Sheinbaum ha sido bien recibida por algunos sectores de la sociedad civil, aunque también se le exige claridad sobre las acciones concretas que implementaría.

Su propuesta incluye revisar el funcionamiento del Registro Nacional de Personas Desaparecidas, mejorar la coordinación entre instancias federales y estatales, e incrementar los recursos destinados a labores forenses.Además, señaló que es fundamental combatir las redes delictivas responsables de muchas desapariciones y erradicar la corrupción que impide la justicia. Para ello, propuso una política de seguridad con enfoque de derechos humanos, que no se base exclusivamente en la militarización del país, sino en la reconstrucción del tejido social y en el fortalecimiento de las instituciones civiles.

El reconocimiento público de este tema por parte de una figura presidencial representa un avance en el largo camino por la verdad y la justicia. Sin embargo, el reto es monumental. Enfrentar esta tragedia requerirá voluntad política, pero también una ruptura real con la indiferencia y la impunidad que han imperado durante décadas.México espera que esta promesa no quede solo en el discurso, sino que marque el inicio de una nueva etapa donde la vida, la verdad y la memoria sean parte esencial de la política nacional.